Bishops Weekly Column Blog

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In the Face of Evil and Suffering We Must Act Like Jesus

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The homily below was delivered on the fifth Sunday in ordinary times, Sunday, February 8th 2009.


All monotheistic religions have had a problem in trying to reconcile the existence of God with the existence of evil and suffering.

In pre-Christian times, the Roman philosopher, Epicurious (Yes, Epicurean is not just about good food), in a very logical way and in the vein of natural religions. He attempted to analyze the problem of a good god with the existence of evil.

He reasons in this way:

1) If God wants to eliminate suffering from the world and cannot, then He is weak and not omnipotent.
2) If God does not want to eliminate evil, then He is more evil than weak.
3) If God wants to and can eliminate suffering and evil, then why does it exist?

Natural religion, as we, cannot negotiate between the goodness and Omnipotence of God. So what is the answer?

The Book of Job which we have heard in our first reading is God’s revelation in the Old Testament. The Book is 60 pages long in the Bible, yet this book offers no clear answer, but just raises more questions. The so called friends of Job who come to cheer him up in his misery, only really actually torment him in his misfortune, for they asked the wrong questions and drew erroneous conclusions.

But first, a little reminder of who Job was and his problems. His was rich, had a wife and 10 children. In one day wind blew down his house (a tent), and he lost his whole family. Thieves took away all his flocks, which were extensive. He is not only destitute and alone, but also covered with sores, sitting on a dung heap when he has to deal with the problem of evil.

The friends reason with him saying, “Suffering is a punishment from God for some evil done and so suffering is repayment.” But he was an innocent and good man. “Suffering is a means to make man wise and faithful to God, so it is a test willed by God.”

“Suffering is a correction, like medicine which God uses to make man better, so that suffering is part of God’s teaching for men.”

Job responds with faith saying: “If we receive good things from God, why not the evil?” “Naked, I came forth from my mother’s womb, and naked I will die.”

Pope Benedict XVI in Deus Caritas Est says, “Certainly Job could complain before God about the presence of the incomprehensible and apparently unjustified suffering in the world.”

In his dialogue with God, he is offered contemplation, which only makes it worse.

The Gospel today gives us a better understanding of how God views suffering and, therefore, evil. It is Jesus, the God/man who heals and saves. First, Peter’s mother-in-law, then in the town some are cured of sickness and demonic possession. Jesus went about preaching and casting out demons.

So what do we do in the face of evil and suffering? We must act like Jesus; we try to eliminate it to the best of our ability. Jesus did not cure and heal every person in the town, or in all of the Galilee or all of Israel. But, those whom He heals saw had now a different answer to the vexing question of why does God permit evil. Jesus can dispel it, so we also can dispel evil with the help of God. As St. Paul tells us in the Second Reading, “I have become all things to all, to save at least some.” We should follow St. Paul’s example and reach out to others in their need. We cannot assist everyone, but some good we can do to some people will assist in dispelling evil in the world.

Our Eucharist today gives us the opportunity we need to join our human suffering to that of Jesus for the salvation and transformation of the world. As the bread and wine become the body and blood of Christ, so too do our human lives with all their problems become in God’s hands a relief to the world to dispel evil.

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Homilía

V Domingo Tiempo Ordinario – B

 

Toda religión monoteísta ha tenido problemas tratando de reconciliar entre la existencia de Dios y la existencia de la maldad y el sufrimiento.

En tiempos PRE-Cristianos, después de que el libro de Job fuese escrito, nuestra primera lectura a la cual regresaremos, toca el tema del sufrimiento. El filosofo Romano, Epicurious, (Si, Epicúreo y no se trata solamente de buena comida) si no de una manera muy lógica y de manera en vana de una religión natural.

Me explico;

1) Si Dios quiere eliminar el sufrimiento del mundo pero no lo hace, entonces el es considerado flojo y no Omnipotente.
2) Si Dios no quiere eliminar la maldad, entonces el es mas malo que flojo.
3) Si Dios quiere y puede eliminar todo sufrimiento y maldad, entonces ¿Porque existen?

Religión natural, como la nuestra, no puede negociar lo bueno con un Dios omnipotente. Entonces; ¿Cual es la respuesta?

El libro de Job, que hemos escuchado en nuestra primera lectura de hoy es sin duda uno de los libros más controversiales del Antiguo Testamento, en el se encuentra la revelación de Dios, trata uno de los temas más discutidos y contestados: el sufrimiento humano. El libro contiene sesenta largas paginas en la biblia, sin embargo, no nos da una contestación clara, si no mas preguntas.

Los famosos llamados amigos de Job que vienen para alegrarlo en su miseria, solo terminan atormentándolo por su desgracia.

Job era un hombre rico, tenía una esposa con diez hijos. Un día un viento muy fuerte soplo sobre su tienda, la tienda se desrumbo y el no solo perdió su tienda, sino a toda su familia. Luego llegaron ladrones y le llevaron todo su rebaño. No solo estaba Job destituido y solo, si no que quedo cubierto de llagas y heridas, sentado en un montón de estierco teniendo que después negociar con el problema de la maldad.

El pueblo razono con el y dijeron; “El sufrimiento es un castigo de Dios por algo malo que hemos hecho por lo tanto el sufrimiento es el pago de nuestras deudas. A pesar de que el era un hombre inocente y bueno. El sufrimiento es un medio para hacer al hombre sabio y fiel a Dios, por lo tanto es una prueba de la voluntad de Dios.

El sufrimiento es entonces la medicina, como la medicina que Dios usa para hacer del hombre un hombre bueno, el sufrimiento es parte de la enseñanza divina para el hombre.

Job con fe responde; “Si nosotros recibimos cosas buenas de Dios, ¿Porque no las malas?” “Desnudos, venimos a este mundo del seno de nuestra madre, y desnudos moriremos.”

El Papa Benedicto XVI (dieciséis) en su carta Deus Caritas Est dijo, “Seguramente Job pudo quejarse ante Dios acerca de la presencia y de el incompresible y aparentemente escandaloso sufrimiento en el mundo.”

En su dialogo con Dios, el solo ofreció contemplación, que solo empeoro la situación.

El Evangelio hoy, nos da un mejor entendimiento de cómo Dios ve el sufrimiento y también el mal.

El Evangelio nos muestra muchas veces a Jesús aliviando el sufrimiento humano, sobre todo curando enfermedades y expulsando demonios. Y sabemos que a veces Dios sana y a veces no, y que Dios puede sanar directamente en forma milagrosa o indirectamente a través de la medicina, de los médicos y de los medicamentos. Toda sanación tiene su fuente en Dios. También puede Dios no sanar, o sanar más temprano o más tarde. Y cuando no sana o no alivia el sufrimiento, o cuando se tarda para sanar y aliviar, tenemos a nuestra disposición todas las gracias que necesitamos para llevar el sufrimiento con esperanza, para que así produzca frutos de vida eterna y de redención.

¿De redención? Así es. Nuestros sufrimientos unidos a los sufrimientos de Cristo pueden tener efecto redentor para nosotros mismos y para los demás.

Por lo tanto es Jesús, Dios y Hombre que nos sana y nos salva, primero sano a la suegra de Pedro, luego sano a muchas personas del pueblo, curándolo de las enfermedades y de las posesiones diabólicas. Si, Jesús iba predicando y expulsando demonios.

Entonces; ¿Que hacemos en cuanto al sufrimiento y la maldad? ¿Actuamos como Jesús? ¿Tratamos de eliminarlo lo mejor que podamos? Recordemos Jesús no curo a todas las personas del mundo, no sano a toda Galilea o Israel, si no las de los pueblos que el anduvo. Pero todos los que el sano, y todos los que lo vieron tenían una contestación diferente a la molesta pregunta del porque Dios permite el mal, para después desvanecerlo y luego nosotros poder disiparlo.

Hermanos; porque el sufrimiento humano es tan controversial, el Papa Juan Pablo II también tocó el tema con frecuencia, sobre todo en sus visitas a los enfermos, a quienes exhortaba a ofrecer sus sufrimientos por el bien y la santificación propia y de los demás. Y en 1984 nos escribió su Encíclica “Salvifici Doloris” sobre el tema. Allí nos dice, basado en muchos textos de la Sagrada Escritura: “Todo hombre tiene su participación en la redención. Cada uno está llamado también a participar en ese sufrimiento por medio del cual se ha llevado a cabo la redención ... Llevando a efecto la redención mediante el sufrimiento, Cristo ha elevado juntamente el sufrimiento humano a nivel de redención. Consiguientemente, todo hombre, en su sufrimiento, puede hacerse también partícipe del sufrimiento redentor de Cristo” (JP II-SD #19).

Volviendo al tema de Job, el se lamenta, reclama y llega a la desesperación, pero cree en Dios y lo invoca.

Que los seres humanos suframos, unos más otros menos, cuándo sufrimos y por qué, descansa totalmente el la Voluntad inexplicable de Dios, Dueño del mundo y Dueño nuestro. Pero sabemos, también, que Dios dirige todas sus acciones y todas sus permisiones, a nuestro mayor bien, que es la meta hacia la cual vamos: la Vida Eterna.